Trabajo

Las “Black Company”: el lado oscuro del trabajo en Japón

Japón tiene fama de ser un país en el que se realizan largas jornadas de trabajo. No en vano existe el término “Burakku Kygyou” (ブラック企業), que viene a traducirse al inglés como “Black Company”, o lo que en España se conoce como “empresa negrera”.

Estas compañías tienden a cometer prácticas ilegales como horas extra excesivas – muchas no pagadas -, abusos de poder, maltrato psicológico, acoso o incluso amenazas al empleado.

Quizás muchos de vosotros sepáis también de la existencia del termino acuñado en Japón “karoshi” (過労死), que significa literalmente “muerte por trabajo excesivo”. Y es que no es de extrañar ver a trabajadores superando la barrera de las 100 horas extra mensuales, lo que junto a otros abusos puede llevar a más de uno a tener problemas psicológicos o llegar incluso al suicidio en los casos más extremos.

En este artículo no entraré en números concretos ni en casos sonados publicados en los medios de comunicación japoneses. Lo que os traigo hoy es una serie de entrevistas a cuatro españoles residentes en Japón que han pasado por la experiencia de trabajar en una compañía de este tipo.

Me gustaría agradecer a cada uno de ellos la valentía para exponer su caso en público, ya que en algunos casos volver a recordar estos sucesos puede resultar algo traumático.

Seguidamente os dejo con Èrica, Mayi, Sonia y Pablo que nos explicaran su experiencia en sectores tan diferentes como la enseñanza, la ingeniería de control, el inmobiliario y las distribuidoras de productos.

Èrica.

black company japon erica nichi chan

Èrica es una barcelonesa de 28 años de edad que lleva 2 años y medio trabajando en Japón y 4 años de residencia en el país. Vino a Japón por amor a la cultura japonesa y para aprender tanto sobre el país como sobre su lengua.

Desde hace un tiempo se encuentra escribiendo un libro sobre su experiencia completa trabajando en una empresa japonesa, el cuál sería una versión extendida de lo que hablará en esta entrevista. Aún no tiene fecha de publicación pensada, pero planea publicarlo en un futuro y así lo hará saber a través de su cuenta de Twitter (@Nichichan). Comenta sobre el mismo <<La idea de este libro es dar a conocer mi caso de abuso laboral, cómo lo viví en primera persona como persona extranjera y poder ayudar a otras personas que tengan experiencias similares>>

Antes de comenzar la entrevista me gustaría recalcar también que es una de los miembros del podcast KDJ Konnichiwa desde Japón, el cuál os animo a escuchar si estáis interesado en la cultura japonesa.

¿En qué tipo de industria / empresa trabajabas?

Estuve trabajando en una empresa mediana japonesa como ingeniera de diseño de control, mayormente programando autómatas programables (PLCs). Dependiendo del proyecto, trabajaba tanto en la oficina como en la misma oficina / fábrica del cliente.

¿Cómo pensabas que sería trabajar en Japón antes de tu primera experiencia
laboral?

Tenía la sensación de que se trabajaba mucho, pero no para los extranjeros.

Siempre oí hablar que en Japón hay muchas empresas donde te hacen trabajar 12h diarias o más, pero a la vez que muchas horas eran innecesarias, que muchos se quedaban por quedar y no todos los extranjeros que vivían en Japón lo hacían, así que pensé que eran bastante permisivos con los extranjeros y que no todas las empresas serían iguales.

También pensaba que darían mucha formación cuando no tienes experiencia, ya que es lo que siempre venden las empresas a los recién graduados cuando están en el período de buscar trabajo. Algo como que las empresas japonesas siempre tendrán un hueco para ti y podrás “progresar”.

Tras mi experiencia me di cuenta que no es del todo verdad.

¿Cuándo te diste cuenta que estabas trabajando para una “black company”?

Fue un cúmulo de circunstancias, pero cuando puse todas mis alarmas en alerta fue cuando de un día para otro me dijeron que no me pagarían las horas extras y me obligaban a que me quedase hasta tarde, “esforzándome” para la empresa.

Normalmente me las pagaban pero la excusa que pusieron fue que el gobierno japonés
últimamente está poniendo muchas medidas con el tema de las horas extras (que no se hagan tantas, limitar el número de horas mensuales, …), que cambiaron la ley y que ya no podían pagar las horas extras. Pero luego me obligaban a quedarme.

El otro punto fue mi jefe, que me hizo pawahara*. Desde que anunciaron que no pagaban las horas extras, yo me iba a mi hora. Mi jefe empezó a decirme que no le gustaba mi forma de trabajar, que no veía que me esforzara y me mandaba a hacer proyectos fuera del alcance de mi nivel, sin que me diesen la formación formación necesaria ni nada.

<<Búscalo en internet y no preguntes a tus compañeros, que tienes que pensar por ti misma>> me decía. Esto fue solo el principio, porque luego todos sus comentarios hacia mí subieron más y más de tono.

Podrías definirme un día cualquiera de tu rutina laboral. ¿Cuántas horas podías llegar a hacer?

Depende del proyecto y lugar.

Cuando era en la oficina, era horario de oficina normal (de 9h a 18h) o hacía como mucho 2 horas extras (de 9h a 20h) algunos días concretos. Mis compañeros se quedaban siempre hasta las 20h o más, yo era de las que me iba más pronto.

Por la mañana solía leer correos, manuales y ya después ir haciendo los proyectos que podía. En épocas que no había proyectos intentaba aprender cómo funcionaban ciertos programas por mí misma, ya que no me dejan preguntar a mis compañeros y no recibía ningún tipo de formación. También hacía informes diarios sobre todo lo que hacía, aprendía, qué debía mejorar y qué no, e informes por todos los proyectos hechos.

Cuando estaba donde el cliente (normalmente en fábricas), solía estar 13 horas diarias (de 8h a 21h), sábados incluidos. Era normal pasarse de las 100 horas extras en un mes. Allí sí que era todo más caos, porque todo estaba un poco desorganizado, los clientes cambiaban de opinión a la hora de cómo querían el programa, reuniones diarias, esperando muchas confirmaciones y cambios, … E informes diarios de todo.

¿Qué situación o situaciones recuerdas como más chocantes o estresantes de ese trabajo?

Cuando estaba en la fábrica del cliente era bastante cansado estar trabajando tantas horas de lunes a sábado. Encima solía ir a polígonos industriales muy incomunicados y comer cada día del único combini que había se me hacía pesado.

Aunque yo diría que mi peor situación fue lidiar con mi jefe. Al principio mostraba su enfado e insatisfacción conmigo ignorándome y manipulando el resto para que hicieran lo mismo. Después pasó a los desprecios e insultos. Se convirtió en algo diario. Llegó hasta a chillarme delante de todos, diciéndome auténticas burradas.

Yo no me quedaba callada y se lo devolvía, me enfrentaba, hasta que llegó un punto que era como hablar con la pared y pasé a ignorarle completamente, cosa que hizo que el ambiente laboral fuese un auténtico infierno y me resultase bastante estresante.

Seguramente conozcas la palabra “pawahara” o “kyuryo dorobo” y su significado, pero ¿Qué otro lenguaje discriminatorio hacia el trabajador has podido escuchar durante tu experiencia laboral?

He escuchado varias como “shigoto dekinai ningen” (no puedes hacer tu trabajo), ”hitsuyou nai” (eres innecesari@), pero una de las que más fuerte me pareció fue “shakaijin ni narenai” (nunca serás alguien de provecho).

Esta última expresión es muy “japonesa”, ya que “shakaijin” literalmente significa “persona de la sociedad”. Se suele traducir como “trabajador” pero en japonés tiene un significado más profundo; no es sólo trabajador en sí sino que eres alguien que aporta algo a la sociedad. En una sociedad como la japonesa, si no eres “shakaijin” es que eres un completo inútil: no aportas nada y quedas excluido. Me he tomado la libertad de traducirlo en español como “nunca serás alguien de provecho”.

También se metía con mi japonés, diciendo comentarios como <<tú japonés es raro, no te entiendo>> cuando lo que decía era japonés básico, o cuando se contradecía y se lo hacía saber siempre me soltaba un <<no entendiste buen mi japonés, yo no dije eso>>.

¿Qué día fue el que pensaste, “basta, hasta aquí hemos llegado”?

Cuando los insultos y el mal rollo eran diarios. Y no sólo por parte de mi jefe, alguno de mis compañeros se unió al carro.

Mi plan era cambiar de trabajo cuanto antes, pero los procesos de selección eran largos y me llevaba semanas.

Cada vez mi estado de ánimo iba a peor: no tenía nada de ganas de ir a la oficina, de ponerme hacer algo, de comer. Me di cuenta que algo no iba bien; estaba como muerta en vida. Un día me desperté como siempre para ir a trabajar y no pude ni levantarme de la cama. Llamé a la empresa para cogerme el día libre y busqué un médico que pudiese atenderme, ya que veía que no era nada normal mi situación. Mis sospechas fueron confirmadas; entré en una depresión.

El médico me dió la baja y no volví a esa oficina hasta dos meses después, donde me
incorporaron en otro departamento. Encontré un nuevo trabajo a las pocas semanas y dejé la empresa definitivamente.

Consideras que el trabajar en una empresa de este tipo puede dejar secuelas
psicológicas si no actúas a tiempo?

Sí, sin duda. En mi caso fue así y llegué hasta la depresión por no actuar a tiempo. Fui
dejándolo pasar, intentando buscar un buen trabajo antes que huir. Creo que debería de haber hecho al revés: huir simplemente buscando un trabajo donde fuese, aunque no fuese lo ideal, y ya luego buscar un trabajo donde realmente quieras estar.

En mi vida sufrí depresión o algo similar, fue hasta un shock saber que a mí también me ha pasado. Nunca en la vida pensé que me ocurriría algo así.

Crees que por hecho de ser extranjero/a tus compañeros se hayan podido ensañan más contigo o es así también con empleados japoneses?

Yo creo que ellos también son así con los empleados japoneses. La gran diferencia es que los japoneses están acostumbrados a estos ambientes, piensan que en todas las empresas son iguales y para ellos lo ven hasta “normal” este tipo de conductas, así que no se quejan y hacen lo mismo que los demás, cosa que los extranjeros no toleramos bajo ningún concepto.

Antes de venir a Japón, ¿tuviste alguna experiencia en alguna empresa que
considerases que abusase de los trabajadores?

Nunca sufrí algo similar. Como mucho, donde trabajé en España, nos hacían hacer horas
extras en determinados momentos y no nos las pagaban, pero a cambio nos daban días libres extras. Las horas extras ni de broma llegaban a las 100h mensuales como sí he vivido en Japón.

¿Qué recomendarías a alguien que se encuentre en una “Black kigyou” y no sepa como salir de allí?

Ir rápidamente al 労働組合 (roudou kumiai), que es lo que sería “sindicato laboral” (los hay en todas las ciudades) y denunciar tu caso.

Intenta recopilar todas las pruebas posibles (contrato, normativa de la empresa, time card con la hora de entrada y salida, nóminas, pruebas médicas, …). Incluso, si estás en un caso de “pawahara”, intenta grabar las conversaciones que tengas en tu trabajo. En Japón no es ilegal usar grabaciones como prueba, es más, es una valiosa prueba.

Allí habrá abogados laboralistas que te ayudarán e incluso seguramente haya un servicio de intérpretes por si tu japonés no es suficiente. Seguramente acabes ganando y te lleves una buena indemnización.

Como información, me pasaron esta web que recopila las diferentes oficinas de 労働組合 que hay en Osaka: pulsa aquí.

Por otro lado, cambia de trabajo lo antes posible donde sea y huye sin mirar atrás. Por último, si notas síntomas como que algo no va bien en tu mente, ve a un médico lo antes posible y, si te hace falta, pide la baja.

Eso sí, intenta investigar e ir a uno bueno, que hay mucho médico que solo quiere buscarte el dinero y luego para que te dé el alta se vuelve otro infierno (basado en mi caso personal).

El tema de las “Black kigyou” se está visualizando mucho en Japón y, aunque aún quede
mucho camino por recorrer, en caso que estés en una de ellas, si pides ayudas te la darán. Esperemos que cada vez hayan menos casos.

Mayi.

black company japon maria mayi chan

Mayi es una chica barcelonesa de 36 años que lleva ya 7 años viviendo y trabajando en Japón. De hecho tiene un podcast en el que habla sobre sus experiencias en este país llamado Mayi Chan in Japan, el cuál os recomiendo escuchar, y en el que también trata el tema de las “Black Company”.

También podréis encontrarla en Twitter (@Mayichan) o Instagram (Mayichan in Japan).

¿En qué tipo de industria / empresa trabajabas?

La empresa donde experimenté el maltrato laboral se dedicaba a varias cosas, pero principalmente a la difusión de la cultura y lengua española (organizando diferentes eventos o impartiendo clases) y a hacer traducciones.

¿Cómo pensabas que sería trabajar en Japón antes de tu primera experiencia laboral?

Sabía que podía ser muy duro porque había leído sobre ello cuando vivía en España y algunas personas también me lo habían advertido. Pero nunca imaginé que me haría sentir tan mal como me sentí cuando trabajaba allí

¿Cuándo te diste cuenta que estabas trabajando para una “black company”?

Desde el principio sabía que iba a trabajar para una persona que no era “trigo limpio” porque ya me había engañado anteriormente (antes de entrar a trabajar en su oficina trabajé para ella dando clases privadas y clases en su academia).

Cuando firmé el contrato para trabajar como “seishain” en su oficina ya vi cosas que no me gustaron. Sin embargo, no me quedó más remedio que aceptar su oferta de trabajo porque fue la única persona que me ofreció un visado de trabajo.

Los primeros días en la oficina fueron bastante bien y yo estaba contenta pero pasado más o menos un mes empezaron los problemas y cada vez era más y más insoportable todo.

Podrías definirme un día cualquiera de tu rutina laboral. ¿Cuántas horas podías llegar a hacer?

En la oficina yo desempeñaba varias tareas:

  • leía y respondía los correos electrónicos de profesores, estudiantes, clientes, etc.
  • preparaba los materiales necesarios que los profesores nos pedían para sus clases (fotocopias, archivos de audio, etc.).
  • preparaba las aulas para las clases (disposición de las mesas, las sillas, instalar los ordenadores, preparar los programas, etc.)
  • recogía las aulas después de las clases.
  • me encargaba de las redes sociales de la empresa y de buscar información para estas (Facebook, Twitter, etc.).
  • en ocasiones, traducía algunos documentos (la empresa también se dedicaba a la traducción).
  • atendía llamadas telefónicas (cosa que me aterraba porque nunca entendía lo que me decían y la jefa se enfadaba).
  • a veces preparaba el té, aunque a la jefa nunca le convenció su sabor. Y me encargaba de preparar y dar mis propias clases (que fueron aumentando con el tiempo).

Mi horario laboral oficial era el siguiente: de lunes a viernes de 12:00 a 21:00 con una hora de descanso para comer. Como la empresa contaba también con la academia de idiomas, y yo daba clases al mismo tiempo que me encargaba de las tareas de la oficina, tenía ese horario un tanto peculiar de tarde / noche. Sin embargo, este horario nunca se cumplía por varios motivos.

El primer motivo es que algunos profesores de las clases que debían acabar a las 21:00, no acaban su clase de manera puntual. Después de su clase yo tenía que encargarme de atender a los estudiantes y recoger el aula. Por lo tanto, casi nunca salía a las 21:00.

El segundo motivo es que todos los sábados tenía que ir a trabajar para atender a los profesores y a los estudiantes que tenían clases ese día porque nadie más de la oficina trabajaba los sábados (incluso a veces yo tenía clases ese día así que imagina la locura de estar dando clases y tener que interrumpirla para poder atender al profesor de la clase de al lado). El horario de los sábados variaba según el número de clases que hubiese ese día.

El tercer motivo y el que más me desquiciaba era que me “encasquetaron” unas clases una vez a la semana cerca de Yokohama fuera de mi horario laboral, es decir, por la mañana. Al ser cerca de Yokohama perdía casi dos horas entre ir y volver. Y después de esa clase tenía que ir a la oficina y trabajar hasta las 21:00 (o más tarde si el profesor no respetaba su horario).

Mi jefa en varias ocasiones me comentó que tenía planeado encontrarme con el tiempo más clases de este tipo (clases fuera de la academia y fuera de mi horario laboral) y así podría pagarme como es debido. Es decir, que hacía las 40 horas reglamentarias – en realidad estaba haciendo más – pero para ella eso no era suficiente para que yo tuviera un sueldo digno.

En ocasiones tuve que salir a cenar con la jefa a pesar de que no me apetecía nada. Yo solo quería volver a mi casa a descansar.

¿Qué situación o situaciones recuerdas como más chocantes o estresantes de ese trabajo?

¡Uy! sin querer he respondido parte de esta pregunta en la pregunta anterior. Perdón si me repito un poco.

Pues había muchísimas situaciones chocantes o estresantes. Era un despropósito tras otro.

Por ejemplo, como he escrito más arriba, el incumplimiento de mi horario laboral, el sueldo irrisorio, el tener que salir a cenar con la jefa aunque no me apeteciese nada, hacer tareas de las cuales no se me habló en un principio, el aumento del número de clases y de tareas cobrando lo mismo, obligarme a responder al teléfono sabiendo que yo no estaba preparada y además ella estaba al lado – era una oficina muy pequeña con 5 trabajadores –, el tener que comunicarnos en japonés siempre aunque ella sabía hablar español – antes de ser “seishain” siempre habíamos hablado en español –, etc.

Se me ocurren otros casos que no he mencionado en la pregunta anterior. Por ejemplo, cuando fui a España para casarme me descontó de mi sueldo 10 días de trabajo – aunque laborables solo eran 8 – porque decía que yo ya me había ausentado mucho tiempo el año anterior (fui para firmar la documentación para casarme y para ver a mi familia después de 2 años y medio sin volver a España) y que estaba causando muchas molestias, que tendría que sustituirme en el periodo que yo no estaba y eso costaba dinero a la empresa (no me sustituyó por nadie).

En otra ocasión, mi marido se puso muy, muy enfermo – de hecho lo tuvieron que operar casi de urgencia – y no veía bien que yo me quedase al cuidado de mi marido – que acababa de llegar a Japón y no conocía nada ni sabía japonés – porque yo tenía que dar la clase de ese día. Me llamó por teléfono para intentar convencerme y me pasó con una compañera para que hiciese de mediadora.

Podría nombrarte algunas situaciones más pero no quiero hacerme pesada o que esto quede muy largo.

Seguramente conozcas la palabra “pawahara” o “kyuryo dorobo” y su significado, pero ¿Qué otro lenguaje discriminatorio hacia el trabajador has podido escuchar durante tu experiencia laboral?

En general me hacía sentir muy inútil, criticaba constantemente mis habilidades o mi trabajo. La mayor parte del tiempo era maltrato psicológico, solo una vez fue físico pero no hubo contacto contra mí sino que empezó a sellar con mucha fuerza, dando golpes con el sello a los documentos de renovación de mi visado justo a mi lado porque estaba molesta por un problema que surgió conmigo pero que ya no recuerdo.

Recuerdo también durante una reunión / encerrona que organizó en la que me dijo que yo no era profesional porque no podía recordar los contenidos de mis clases y porque dedicaba demasiado tiempo a prepararlas. Es más, me dijo que preparase las clases en los trayectos de tren, no en mi horario laboral.

También hubo un periodo en el que ella entraba a mis clases o me obligaba a dar clases para ella y en la que evaluaba / criticaba mi metodología. Cabe decir que yo he estudiado la carrera de Filología Hispánica y he cursado un máster oficial de Formación de profesores de español como segunda lengua. Es decir, que de didáctica y metodología de la enseñanza sé bastante.Y creo que ella no tenía ninguna formación de ese tipo.

Otro ejemplo: como he dicho antes, me obligaba a atender las llamadas telefónicas estando ella delante. Si no entendía lo que me decía la persona que llamaba, ella se enfadaba muchísimo y lo demostraba con muecas y gestos. Si ella no estaba, no me permitía activar el contestador automático. Atender una llamada me daba auténtico pavor porque no entendía nada así que consideraba que era mejor para ambas partes que la persona que llamaba dejara su mensaje en el contestador – así quedaba registrado y no habría confusiones -.

Un día, en el que ella se ausentó un momento, entró una llamada y no la cogí, activé el contestador. La persona que llamaba era ella desde su móvil. Quería saber si atendía las llamadas cuando ella no estaba. Al darse cuenta de que no lo hacía, entró de repente en la sala de la oficina y empezó a increparme.

¿Qué día fue el que pensaste, “basta, hasta aquí hemos llegado”?

Mmm, no lo recuerdo bien. Desde los primeros meses ya quería dejarlo pero me arriesgaba a no poder renovar mi visado y tener que volver a España. Así que esperé a la renovación del visado y un mes después lo dejé porque estaba física y mentalmente muy agotada.

Consideras que el trabajar en una empresa de este tipo puede dejar secuelas psicológicas si no actúas a tiempo?

Sin lugar a duda. Y no solo psicológicas, también físicas. En mi caso, tenía pensamientos muy oscuros, sentía que había llegado a mi límite. También me adelgacé mucho y recuerdo que no podía casi caminar, mi cuerpo no respondía.

Como en ese tiempo trabajaba también en un hospital universitario dando clases – para poder llegar a fin de mes –, hice la revisión médica anual, que iba acompañada de un test psicológico. En los resultados salió una puntuación tan baja que me dijeron que debía hablar con el psicólogo del hospital.

Crees que por hecho de ser extranjero/a tus compañeros se hayan podido ensañan más contigo o es así también con empleados japoneses?

Por parte de mis compañeras no recibí maltrato pero tampoco recibí mucho apoyo. Ellas más bien se ponían del lado de mi jefa.

Antes de venir a Japón, ¿tuviste alguna experiencia en alguna empresa que considerases que abusase de los trabajadores?

Sí, pero ni punto de comparación con el sufrimiento que viví en la empresa japonesa.

¿Qué recomendarías a alguien que se encuentre en una “Black kigyou” y no sepa como salir de allí?

La verdad es que es un tema muy complicado y depende de la situación de cada persona pero yo le diría que lo dejase cuanto antes, que no vale la pena estar aguantando esa situación porque puede repercutir gravemente en su salud física y mental. También, si es posible, que trate de pedir ayuda a amigos, familiares o asociaciones, que no lo sufra solo/a porque eso es lo peor que se puede hacer.

Sonia.

black company japon sonia madness

Sonia es una madrileña que lleva viviendo en Japón 8 años. De éstos 7 años y medio han sido trabajando. En la actualidad lo hace en el sector Life Support para extranjeros.

Su mayor afición es la música y afirma que para eso en Tokio no hay ningún problema: <<Conciertos cada día, encontré un profesor de bajo y he vuelto a tocar. Eso me está salvando la vida aquí.>>.

Hace tiempo que escribía en su blog, aunque confiesa que hace años que no lo actualiza., sin embargo está planteándose la idea de retomarlo. Si quieres seguirla puedes encontrarla en Instagram (madness_japan) y en Twitter (@MadnessInJapan).

¿Cómo pensabas que sería trabajar en Japón antes de tu primera experiencia
laboral?

Sabía que sería duro al ser extranjera aquí, pero pensaba que eran más rigurosos con los temas legales. Para mí, no ver el contrato, recibir el sueldo en sobre, no tener seguro médico – a no ser que lo pagues tu –, que no paguen todas las cosas que tocan. Era algo que me parecía impensable antes de venir aquí.

¿Cuándo te diste cuenta que estabas trabajando para una “black company”?

Pues porque trabajábamos muchísimas horas, el sueldo era muy bajo y las exigencias increíbles. Lo peor era la sensación de sentirse “atrapado” en el trabajo. Pensar que no lo puedes dejar fácilmente por el tema del visado, la presión por “sentirte agradecido” ya que ellos te “dieron” el visado.

Podrías definirme un día cualquiera de tu rutina laboral. ¿Cuántas horas podías llegar a  hacer?

El trabajo era en una inmobiliaria. Entrábamos a las 9:30. Limpiar la oficina, sacar los carteles de la calle, hacer el “chourei” – reunión mañanera – y empezar el trabajo. Si teníamos ya cita con algún cliente nos preparábamos o si llegaba algún cliente nuevo empezábamos desde cero.

Si con el cliente íbamos a ver casas hacíamos todos los preparativos y luego en tren / bus / andando íbamos a todas partes hiciera el tiempo que hiciera. A no ser que el cliente fuera el que se encontraba un poco mal o lloviera demasiado, rollo tifón, no se cogían taxis y por supuesto, no teníamos coches. Si había suerte a lo mejor podías comer. Si no había que esperar a que no hubiera clientes o ya a la hora del cierre.

En el caso de que fuera un día sin mucho movimiento, por turnos íbamos bajando a la calle cerca de los carteles a pillar clientes. Creo que al decirlo así se entiende mejor lo incómodo que era para unos y para otros.

Y dependiendo de la época del año podíamos acabar 19h/20h o más tarde.

¿Qué situación o situaciones recuerdas como más chocantes o estresantes de ese trabajo?

El constante chantaje emocional por parte del jefe. Había varios tipos.

Tipo 1. Realmente tu japonés es muy malo y no te querrían en ninguna otra empresa pero nosotros hacemos un esfuerzo por entenderte así que da gracias que tienes este trabajo porque nosotros somos muy buena gente y queremos ayudar a los extranjeros. Pero comprende que con esto y que es una empresa pequeña para pagarte el sueldo que tú quieres tienes que hacer el triple en caja.

Tipo 2. El que la vida del cliente en Japón sea un éxito o lo pasen mal depende exclusivamente de ti. Es tu culpa si no les has conseguido la casa y ellos lo están pasando mal y teniendo una experiencia horrible por tu culpa.

Tipo 3. Si te encontrabas mal o de bajón también era tu culpa y además le ponías triste al jefe. Prohibido estar de bajón / cansado / lo que sea y obviamente ni se te ocurra decirle nada al cliente.

Seguramente conozcas la palabra “pawahara” o “kyuryo dorobo” y su significado, pero ¿Qué otro lenguaje discriminatorio hacia el trabajador has podido escuchar durante tu experiencia laboral?

Ijime (termino japonés para bullying) , sekuhara (termino japonés para sexual harassment o acoso sexual). Pero afortunadamente sekuhara no sufrí.

¿Qué día fue el que pensaste, “basta, hasta aquí hemos llegado”?

Perdón por la historia porque sé que es un poco dura pero fue cuando se murió mi padre.

Me dio tiempo a llegar a España, pero fue también el tipo de conversación en la que todo el mundo, especialmente mi madre, me decía que no me preocupara, que mi padre los últimos años de vida los había disfrutado, que había hecho lo que había querido, etc. Así que yo me puse a pensar que si yo me muriera ese momento, no solo nadie podría decir eso de mí, sino que yo me arrepentiría de todo lo que no hice. Y en ese momento yo llevaba una tiempo ya  pensando en como escapar de ahí y la situación estaba tan fea que la única salida que veía era que me atropellada un coche y que me tuvieran que ingresar en el hospital.

Lo duro de pensar eso es que ahora lo veo y ya me parece grave, pero lo que hizo saltar en ese momento fue que otro compañero de trabajo – extranjero también – pensaba exactamente lo mismo. Así que a la vista de esos eventos, saque valentía y busque otro trabajo y me fui. Por supuesto antes de irme me estuvieron haciendo bullying.

Consideras que el trabajar en una empresa de este tipo puede dejar secuelas psicológicas si no actúas a tiempo?

Si. Hubo una temporada en otro trabajo que pensaba que había llegado a superar estas cosas – con la ayuda de una profesional – pero ahora que estoy en un trabajo que en el fondo tiene que ver con el mundillo de las inmobiliarias y tengo que tratar con gente con la que trataba en aquella época me está trayendo mucho tema que no está aún cerrado.

Crees que por hecho de ser extranjero/a tus compañeros se hayan podido ensañan más contigo o es así también con empleados japoneses?

Si y no. Había muchas cosas que era muy descarado que eran por ser extranjera y mujer pero luego había cosas que les hacía a los japoneses también.

Había un chico de mi edad que era bastante introvertido y a él le decía lo de ninguna otra empresa te va a querer pero en el caso de él era porque hablaba para el botón de su camisa y era introvertido. Luego había un becario de Waseda (universidad japonesa) y a ese a veces le caían collejas.

Antes de venir a Japón, ¿tuviste alguna experiencia en alguna empresa que considerases que abusase de los trabajadores?

Hubo un caso que ahora describiría como pawahara en España también. Dejé la empresa, les expliqué la razón y un año después me llamaron porque ese director ya no estaba y que volviera por favor

¿Qué recomendarías a alguien que se encuentre en una “Black kigyou” y no sepa como salir de allí?

Lo primero que no se callen y se lo cuenten a sus amigos también porque en ese momento necesitas mucho apoyo.

Por otro lado hace poco, gracias a una amiga descubrí esta asociación de la que te adjunto fotos. (労働条件相談ほっとライン)

postal hotline japonesa maltrato laboralpostal hotline japonesa tema maltrato laboral reverso

En ninguna parte la anuncian y por eso solo suelen llamar japoneses pero tienen interpretación en varios idiomas y ellos te aconsejan que puedes hacer. (en español – スペイン語 0120-336-230)

La recomendación más importante es que salgan corriendo de allí, que no se preocupen por temas de visado ni nada. Cuando entren en el trabajo nuevo, pueden hacer un procedimiento en inmigración que consiste en aplicar por el cambio de actividad y hay que escribir una redacción explicando por qué el cambio “repentino” de trabajo. Ahí se puede explicar el tema del acoso y demás.

Sólo quiero añadir que como extranjeros aquí, nosotros tenemos muchas cosas que ellos no tienen y no solo eso, sino que nosotros no tenemos por qué ser “más japoneses que los japoneses”. Hay mucha gente que confunde esto con el tema de adaptarse y realmente son dos cosas diferentes. Creo que recordar esto de vez en cuando es bueno, porque la influencia brutal que recibimos al estar aquí puede hacer estragos.

Si yo hubiera sabido muchas cosas en su momento habría podido salir antes de todo esto. Si alguien necesita hablar o algo me ofrezco a escuchar / hablar del tema.

Pablo.

Pablo es una granadino de 29 años de edad que lleva viviendo y trabajando en Japón 3 años. Sus aficiones son leer, escuchar música, los idiomas, pasar tiempo en familia y hacer deporte.

Le gusta de Japón: el orden, la limpieza y el cuidado de lugares públicos y establecimientos, la amabilidad de mucha gente y sus paisajes sorprendentes.

Por el contrario, no le gusta el desamparo en temas laborales y al ser extranjero en muchos casos, la cultura del ganbariyasan y el ignorar o no tener interés por lo que pasa fuera de Japón.

Puedes encontrarle en Twitter (@saifukensa).

¿En qué tipo de industria / empresa trabajabas?

Trabajaba en una distribuidora de productos industriales de amplio rango, desde bolas de acero para rodamientos hasta abrasivos, diamante industrial, muelas y herramientas de corte, enfocada a mecánica y manufactureras.

¿Cómo pensabas que sería trabajar en Japón antes de tu primera experiencia laboral?

Yo sabía por experiencias de otras personas  y por algún trabajo a tiempo parcial que hice que en las empresas japonesas se exige a los empleados una vez se les forma y se les da tiempo para que cojan experiencia y sean capaces de trabajar de forma independiente con conocimientos en su campo, como sucede en el mundo empresarial.

Trabajar en escuelas de idiomas es otra historia porque en muchos sitios los alumnos fluctúan y siempre se buscan profesores a tiempo parcial pero menos a tiempo completo y en los arubaito (trabajos a tiempo parcial) hay un poco de todo. No pensaba que a los empleados los pudiesen mangonear hasta dejarlos mentalmente hechos harapos.

¿Cuándo te diste cuenta que estabas trabajando para una “black company”?

Empecé a verlo después de un viaje de negocios a Alemania. La simpatía aparente y la paciencia del presidente de la empresa, que era quien cortaba el bacalao, se transformaron en charlas larguísimas a solas sobre qué debía hacer o no, amenazas de plantarme en la calle, exigencias de falsificar datos y hacer imposibles para captar clientes. Aún tengo correos de clientes en casa en los que los clientes dicen coosas tales como “tu comercial está como una cabra” o “me siento como si me hubieran abierto en canal con un hacha y me hubieran partido la cara”.

En aquel momento no llevaba demasiado tiempo en la empresa e ir a otro sitio sin apenas experiencia en Japón hubiera jugado más en contra que a favor. Por eso pensé que algún día dejaría la empresa, pero ya me estaba oliendo que había cometido un error entrando a trabajar allí.

Como apunte, que conste que el día de la entrevista final con el presidente, éste estaba en Tokio, se olvidó y me dejó tirado en una zona industrial a principios de enero a las 4 y media de la tarde, tiritando de frío.

Podrías definirme un día cualquiera de tu rutina laboral. ¿Cuántas horas podías llegar a hacer?

Mi rutina era salir de casa a las 7 y algo para estar en la oficina sobre las 8 y media de la mañana, a veces algo más tarde pero nunca después de las 9. Tenía un compañero que al principio me explicaba cosas, que fue lo que hicimos durante mes y medio aproximadamente.

Luego empecé a hacerme cargo de clientes y normalmente por las mañanas contactaba con proveedores en China y en Japón para llamar por la tarde a clientes en Europa. Al final de la jornada escribíamos un informe diario de qué habíamos hecho, los progresos y nuestras impresiones en los proyectos abiertos.

Las reuniones con el presidente – cuando estaba, muchas veces llegaba cuando quería o se escondía – eran constantes hasta para pedir firmas de un presupuesto. Más que facilitar el trabajo lo entorpecía, haciendo que a pesar de acabar a las 6 de la tarde a veces nos quedáramos hasta las 7 o similares. Un compañero se quedó en la oficina de Tokio en muchas ocasiones hasta las 11 de la noche y en una ocasión esperó al presidente para hablar y estuvieron hasta la 1 de la mañana. No era lo habitual: normalmente nos íbamos a las 6 casi siempre porque no se pagaban horas extra.

¿Qué situación o situaciones recuerdas como más chocantes o estresantes de ese trabajo?

La organización paupérrima, la poca motivación del personal, la escasa formación que se daba para vender unos productos tan específicos…y el presidente. Había muy poco bueno en la empresa y la mayoria de lo malo procedía de quien mandaba.

Chocaban tantas cosas que es difícil contarlas todas. Así a botepronto diré algunas:

  • Los viajes de negocios requerían de una planificación y el presidente era quien decidía si se hacían o no. Su temperamento y el querer meter mano donde no sabía nada hizo que la planificación de los viajes cambiara constantemente, quedando él y los empleados con muy mala imagen. Esto por no hablar del tiempo perdido ni de la frustración de no poder ser eficientes. Los trayectos de avión cambiaban cada dos por tres porque decía que lo más barato siempre (al final era más caro el billete final que el inicial).
  • Los billetes de avión se pagaban con la tarjeta del presidente para que las millas las acumulara él. Si algún cliente traía regalos se los quedaba él aunque fuesen para los empleados. Lo hizo repetidas veces.
  • La manía del presidente de decir digo y luego decir diego era una treta para hacernos cargar con toda la responsabilidad de sus actos cuando había un fallo gordo con algún cliente, cuando en Japón son precisamente los altos cargos quienes toman responsabilidad por sus actos y por los de sus subordinados.
  • Cuando venía algún cliente de visita a Japón teníamos órdenes estrictas de cogerle el pasaporte para hacer un JR Pass y que el presidente lo usara a su gusto. Esto no es legal, por cierto.
  • Los 6 primeros meses en la empresa eran sin shakai hoken. Es decir, sin pensión y pagando el kokumin kenko hoken de mi bolsillo. Esto tampoco es legal y me provocó después problemas con la pensión.
  • No había buena formación. Tras el periodo inicial todo se resumía en “echa horas y entérate”. Esto, para personas sin conocimientos suficientes o experiencia en una industria como es la del metal y el mecanizado, es una locura y un fracaso seguro. El personal de gestión de calidad, que se suponía que debía ser competente, era lo más inepto y borde que pudiera haber. Tampoco ayudaba a aprender mucho.
  • El presidente fue arrestado por evasión fiscal – antes de yo entrar en la empresa –  y varios de los empleados están metidos en medio de sus tejemanejes. Muchos – por no decir todos – han dejado la empresa ya. Uno de ellos se marchó tras una llamada de un abogado desde China alegando impagos cuantiosos porque el problema se lo podía haber comido ese empleado. Yo temí siempre que acabara en algún negocio sucio del presidente.
  • Se supo a finales de año que había una deuda de casi 10 millones de yenes mensuales. En marzo del año siguiente se nos recortó el sueldo a todos los empleados un 10% y a quienes tuviesen un puesto de mando un 20%. Se nos culpó de que la empresa estuviese mal. El presidente, mientras tanto, se llevaba a los clientes a kyabakuras en Kitashinchi, Osaka, con facturas de más de 200 mil yenes o se compraba relojes y ropa carísima, pero decía que había que ahorrar.

Seguramente conozcas la palabra “pawahara” o “kyuryo dorobo” y su significado, pero ¿Qué otro lenguaje discriminatorio hacia el trabajador has podido escuchar durante tu experiencia laboral?

Que uno de los compañeros era un “kyuryo dorobo” se demostró cuando demandó a la empresa por despido improcedente y enseñó tarjetas de fichar con una cantidad absurda de horas extras impagadas…y al mismo tiempo al visitar a sus clientes vimos que había avanzado muy poco en sus proyectos y que además estaban deseosos de que no fuera a verles. Hubo gente a sus espaldas que dijo esa palabra.

Como lenguaje discriminatorio, entiéndase que todo logro de un trabajador se resumiera en “sólo has tenido suerte”, “pan para hoy y hambre para mañana” o “¿puedes tú ganar tu sueldo al mes? Si no puedes, habrá que pensar en reducirlo y entonces tu familia comerá algo peor”, además de “vuestro nivel es muy bajo, estáis demasiado atrasados con las ventas y yo no tengo la culpa de que la empresa vaya mal, vosotros sois incapaces de hacer nada de mérito”.

¿Qué día fue el que pensaste, “basta, hasta aquí hemos llegado”?

En una exhibición en Alemania a la que fui por orden del presidente. El plan, trastocado mil veces. El trayecto, un infierno de casi 2 días entre aviones y autobuses y más caro que el que yo propuse al principio.

Me vi durmiendo en un aeropuerto a las 4 de la mañana tras aterrizar la noche anterior en otro y tener que coger un autobús sin pegar ojo, con lo que llevaba acumulado. El presidente llegó cuando quiso y se reservó hotel para él, pero a mí me dejó tirado. Cuando reservé uno cerca de la exhibición se enfadó porque era caro – algo normal, teniendo en cuenta que no quedaba nada cerca –.

Cuando me hizo reventar en la exhibición y le dije todo lo que estaba mal me dijo que la culpa era exclusivamente mía y que sería la última vez que yo le dijese algo así, que antes de decírselo pensara en la estabilidad de mi familia. Aquello me rompió – aunque ya estaba roto de antes – y fue cuando supe que o buscaba o lo iba a pasar muy mal.

Consideras que el trabajar en una empresa de este tipo puede dejar secuelas psicológicas si no actúas a tiempo?

Sin duda. Cuando te manipulan en una empresa para pensar que todo es tu culpa lo acabas creyendo así y tragas. Igual que quien maltrata a un niño a su pareja, llega un punto en el que mentalmente eres inestable y puede pasar cualquier cosa si alguien no te abre los ojos.

Crees que por hecho de ser extranjero/a tus compañeros se hayan podido ensañan más contigo o es así también con empleados japoneses?

No fue ese el caso. En aquella empresa todos éramos lo mismo: ganado para el presidente. Si acaso yo tuve “suerte” por poder negociar parte del sueldo con el presidente por conocimientos lingüísticos y porque él era originalmente chino. Me consta que en otras empresas esto sí ocurre.

Antes de venir a Japón, ¿tuviste alguna experiencia en alguna empresa que considerases que abusase de los trabajadores?

Sí, en el sector servicios en España. La empresa prometió el pago de un alquiler de un piso que luego quería cobrar a final de contrato. El piso además estaba en una zona mala y en una ocasión entraron a robar. La empresa miró para otro lado y hubo que hablar con un sindicato para que cumplieran con su palabra.

¿Qué recomendarías a alguien que se encuentre en una “Black kigyou” y no sepa como salir de allí?

Que contacte con abogados y con un sindicato (suele haber información referente a esto en los ayuntamientos). Que consiga pruebas de que está trabajando de más.

Que grabe las conversaciones que pueda si sabe que está siendo víctima de pawahara y haga copia de correos de esa índole, con vistas a poder demandar a la empresa por daños y perjuicios.

Y sobre todo, que busque apoyo y un lugar nuevo de trabajo. Esto último es más difícil de decir especialmente si no se domina bien el japonés o no se tiene a nadie cerca, pero son muchas personas en la misma situación en Japón y a día de hoy sigue habiendo muchas empresas que no son negreras. No hay que pasar por el aro, en algún momento hay que decir basta.

Cierre y opinión personal del autor del blog.

Como veréis, el mundo del maltrato laboral es algo globalizado, pero puede ser especialmente complicado cuando vives en un lugar en el que las costumbres y el idioma difieren de tu país natal, haciendo si cabe más complicado el salir de la enjambrera.

Por suerte o por desgracia, más bien por lo primero, yo no he podido exponer mi caso, ya que no he experimentado el maltrato laboral en Japón, pero se de buena tinta que es una práctica muy habitual, mucho más de lo que la gente piensa.

Sin embargo, si que pasé por la experiencia en España, poco después de comenzar a trabajar. Fueron cuatro meses en la empresa de soluciones informáticas Coritel, siendo “machacado psicológicamente” por uno de los managers de la empresa Accenture, cuyo nombre no olvidaré, Enrique. Recuerdo que la gota que hizo colmar el vaso y que dejase  la empresa – después de una llorera impresionante – fue que el día en el que tenía que hacer mi examen de quinto y último curso de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid me llamó por teléfono diciendo que no me dejaría salir de la oficina hasta que se arreglase una incidencia en el sistema, y que tenía arreglarla precisamente yo, con cinco programadores que teníamos en el equipo y con permiso que tenía para hacer el examen. Espero que algún día el karma le devuelva lo que se merece, por no decir algo peor.

También me gustaría dedicar el artículo a todos aquellos que están pasando por este viacrucis, especialmente un amigo que lo está pasando bastante mal en estos momentos y al que espero que este escrito le ayude a ver que hay mucha gente que ha pasado por lo mismo, pero que hay luz al final del túnel y se consigue salir del agujero.

Ya sabéis que agradezco siempre muchísimo los comentarios, y más aún en este tipo de artículo. ¿Habéis experimentado alguna vez acoso laboral en Japón? Si es así ¿Cómo conseguisteis salir de el?

Categorías:Trabajo

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